Trabajar, sí, pero con Estilo

Las 7.00 a.m., suena el despertador, lunes, ánimo – me digo – y voy corriendo hacia la ducha y a por el café…mientras mi inconsciente (a estas horas es lo único que está activo) va pensando en qué recojo de mi armario…

“este jersey dorado no, que no me voy de discoteca; esta falda es corta; estos zapatos demasiado acharolados…”

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que, al trabajo, vamos a trabajar y no a ligar, y por lo tanto, nuestro vestuario requerirá cierta seriedad-formalidad. Las minifaldas, transparencias, lentejuelas y otras excentricidades, las dejaremos para el ocio, sea o no de ligue.

Según como nos ven, nos tratan, y, como decía el escritor Óscar Wilde:

“sólo un imbécil no juzgaría por las apariencias”

Sobre todo en el trabajo. En un mundo donde sobran los profesionales extremadamente preparados, la imagen es definitiva y definitoria.

Juzgamos a la gente según lo arreglada que va, la ropa que lleva puesta y, finalmente, por sus maneras de comportamiento.

Todo esto se resume en que, a una persona de apariencia impecable, le atribuimos la misma impecabilidad en el trabajo y por lo tanto, la seleccionaremos.

¿Quieres ser tú el/la seleccionado/a?

Mi propuesta estilística: un look minimalista en clave black & white. Sencillo, discreto e impactante.

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Foto: Vogue Magazine

Próximo Miércoles: Black & White de moda

firma

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